Semillas del Futuro

”Es por la Educación, más que por la Instrucción, que se transformará la Humanidad.”

Allan Kardec. Obras Póstumas.

El Proyecto Semillas del Futuro nace en el seno de nuestra institución en el año 2012.

El objetivo principal que nos marcamos, fue buscar de un modo amplio, y a la luz de la Doctrina Espirita, atender a las necesidades primordiales de los niños, jóvenes y de la familia, teniendo muy presente, que el Espiritismo tiene un carácter eminentemente pedagógico. No sólo porque su fundador, Hippolyte Léon Denizard Rivail, después Allan Kardec, haya sido un gran educador francés, seguidor de la propuesta de Pestalozzi, su maestro, sino porque la base de la filosofía espírita es una propuesta de educación del espíritu.

Desde un punto de vista espírita, la educación no comienza en la cuna ni termina en la tumba, sino que antecede al nacimiento y transciende a la muerte del cuerpo físico. Es una acción constante, ininterrumpida, que ayuda a modificar a los seres, ayudándolos en la escalada evolutiva, rumbo a la perfección, en la estela infinita del tiempo.

Con base en estas informaciones, han sido establecidos como objetivos de la

Educación Espírita:

  • Promover la integración del niño/joven/adulto: consigo mismo, con el prójimo y con Dios;
  • Proporcionar el estudio: de la ley natural que rige el Universo; de la “naturaleza, origen y destino de los Espíritus, así como sus relaciones con el mundo corporal”;
  • Ofrecer la oportunidad de percibirse como: ser integral, crítico, participativo, heredero de sí mismo, ciudadano del Universo, agente de transformación de su medio, rumbo a toda perfección de que es susceptible.

Educar, pues, dentro de la concepción Espírita no es solo ofrecer los conocimientos del Espiritismo sino envolver al educando en una atmósfera de responsabilidad, de respeto a la vida, de fe en Dios, de consideración y amor a los semejantes, de valoración de las oportunidades recibidas, de trabajo constructivo y de integración consigo mismo, con el prójimo y con Dios.

Este proyecto adopta los siguientes pensamientos, directrices y conceptos

como premisas para todas sus actividades:

  • La Educación es el medio por excelencia para la intervención social;
  • La Educación Espírita considera al Hombre Integral, en los cuatro niveles energéticos: espiritual, mental, físico, emocional;
  • La Educación Espírita adopta el modelo pedagógico de la Doctrina Espírita, dirigido a la Educación del Espíritu Inmortal y a su autonomía intelectual y moral;
  • Somos todos educadores por la capacidad de influencia mutua, no importando el papel que desempeñamos en el contexto general – sin esa convicción no se puede pensar en la educación como un proceso viable;
  • El objeto de la Educación es el Hombre y éste, en cualquier posición o condición que se encuentre: piensa; crea y reconstruye el mundo; altera puntos de vista; inventa el futuro; es un ser ético y comprometido, libre y auto determinado;
  • Los programas y actividades valoran los contenidos que estimulen el pensamiento constante, el ser y el hacer contextualizados, con foco en el auto-desarrollo del ser humano.