Espiritismo en España

El espiritismo en España tuvo su amanecer a mediados del siglo XIX, Andalucía, Levante, Cataluña y Madrid fueron las zonas geográficas donde inicialmente encontró acogida y permitió su desarrollo; movimiento que pronto tuvo gran acogida en la clase obrera, aunque primeramente fueron las clases nobles las que se interesaron por esta doctrina.

El espiritismo arribó a España en un contexto social que se debatía entre, una clase obrera muy denostada laboralmente, con verdaderas explotaciones, trabajos de niños, jornadas interminables (1850-60), y la próxima la revolución que tendría lugar años después en 1868; en esta situación José María Fernández Colavida, conocido como el Kardec de España publica en 1861 la traducción al castellano del “Libro de los Espíritus”, habiéndose publicado años antes, en 1857, el libro “Luz y verdad del espiritualismo”, que se centraba fundamentalmente en el análisis de los fenómenos y la existencia de  los espíritus, abordándose posteriormente a la luz de la codificación de Allan Kardec la razón de ser y el esencial alcance moral del espiritismo, siendo la caridad material y espiritual su quintaesencia.

En 1855 se estableció el primer centro espirita en España, fue en Cádiz, y tuvo su origen al hilo de la atracción que producía en la población los fenómenos y manifestaciones mediumnicas, que cada vez se propagaban más y más por Europa y América a partir de 1848 con los fenómenos de Hydesville, esta primera casa espirita en España fue disuelta en 1857 por las autoridades civiles de Cádiz. No obstante, el movimiento espirita era pujante y persistía fundándose cuatro años después en Madrid la sociedad espiritista española. Las presiones de los obispos se debate ante una pujante  libertad de cultos recién aprobada y consiguen a pesar de estar vigente dicha “libertad” una orden gubernamental que prohíbe los libros espiritas, que determinó el auto de fe de Barcelona en 1861, donde se quemaron mas de trescientos ejemplares de obras espiritas, de Allan Kardec y otros autores, escenificándose así el poder de los obispos católicos, que se reiteró en Madrid en 1867 quemándose por decreto del obispo de  esta ciudad otras obras espíritas.

Allan Kardec, refiriéndose a la quema de libros espiritas en Barcelona refirió que “Gracias a ese celo imprudente todo el mundo, en España, ha oído hablar ya del Espiritismo y querrá saber qué es; es todo lo que deseamos. Pueden quemar los libros, pero no quemarán las ideas; las llamas de las hogueras, lejos de apagarlas, las avivan. Las ideas, por lo demás, están en el aire, y no hay Pirineos bastante altos como para detenerlas; y cuando una idea es grande y generosa, encuentra miles de pechos listos para aspirarla”.

En 1868 se desencadena la revolución, conocida como “La Gloriosa”, a raíz de la que las ideas espiritas arraigan y se difunden de forma intensa por toda España, impulsadas más si cabe por los autos de fe de Barcelona y Madrid. La actividad y desarrollo espirita se intensifica por toda España, siendo tal el ímpetu y arraigo espirita en el seno de la sociedad española, que en el año 1873 en las cortes constituyentes de la primera republica se presentó una enmienda a la Ley de Educación para incluir el estudio del espiritismo en la enseñanza oficial, siendo lo más relevante la justificación de la enmienda, que no fue otra que la reforma moral de la sociedad. José María Fernandez Colavida, el vizconde Torres Solanot Casas, Amalia Domingo Soler, Miguel Vives, entre otros, son insignes espiritas españoles de aquella época en la que se crearon numerosas casas espíritas, federaciones regionales y a nivel nacional, se celebra en Barcelona el primer congreso espira internacional en 1888, y en 1892, ahora en Madrid, se celebre un nuevo e histórico congreso internacional. La voluntad de cohesión y unificación internacional del espiritismo tuvo en España gran fuerza y fundamental empuje, insistiendo incluso en 1922 en Londres, con ocasión de la celebración de un congreso internacional, en la creación de una Federación Espirita Internacional proyecto que cuajó al año siguiente en Bélgica. En 1934 el Congreso Espiritista Internacional en su quinta edición tuvo lugar nuevamente en Barcelona, evento que marcó un hito histórico a nivel mundial. La guerra civil española marcó gravemente al espiritismo en España, al que desplomó temporalmente, resurgiendo con fuerza nuevamente de forma coyuntural con la democracia y libertades que se recuperaron para España con las primeras elecciones democráticas celebradas el 15 de junio de 1977.