Educación para la Nueva Era
Cuando pensamos en Nueva Era, nos viene a la cabeza el avance de las tecnologías, los nuevos comportamientos, las nuevas profesiones y demás…

Cuando pensamos en comportamientos y nuevas tecnologías, si echamos la mirada atrás podemos ver cuántas cosas cambiaron en el último siglo, ¿verdad?
Pero ¿qué nos dice la Doctrina Espírita sobre la Nueva Era?
En La Génesis, Capítulo XVIII, ítem 1, podemos encontrar el siguiente fragmento:
“Nos advierten desde todas partes que han llegado los tiempos señalados por Dios, en que habrán de producirse importantes acontecimientos para la regeneración de la humanidad.”

Bueno, ya hemos leído o escuchado alguna vez que nuestro planeta está pasando por un proceso de transición, ¿no?Que poco a poco estamos saliendo de un mundo de pruebas y expiaciones para un mundo de regeneración.
Es verdad que hasta el presente momento la humanidad ha realizado avances incuestionables. Los hombres, con su inteligencia, han conquistado resultados que jamás habían alcanzado, desde el punto de vista de las ciencias, las artes y el bienestar material.
No obstante, se hace necesario no solamente el progreso intelectual, pero, principalmente, ¡el progreso moral! Como podemos encontrar en La Génesis: “Aún les queda por realizar un inmenso progreso: hacer que reinen entre ellos la caridad, la fraternidad y la solidaridad, que habrán de garantizarles el bienestar moral. (…) El hombre no sólo necesita el desarrollo de la inteligencia, sino la elevación de los sentimientos, y para lograrlo es imprescindible que aniquile todo lo que en él sobreexcite el egoísmo y el orgullo.”
En el ítem 19 del mismo capítulo de La Génesis encontramos otro punto importantísimo para el progreso del hombre, cuando Kardec nos dice que “Sólo el progreso moral puede garantizar a los hombres la felicidad sobre la Tierra, porque pone un freno a las pasiones malas; solamente él podrá hacer que reinen entre ellos la concordia, la paz y la fraternidad. (…) El progreso moral, secundado por el progreso de la inteligencia, unirá a los hombres en una misma creencia, fundada en las verdades eternas, que no admiten controversias y por eso mismo son aceptadas por todos.”
¡Y es aquí donde entra la EDUCACIÓN!
Pero la EDUCACIÓN que hablo aquí no es la educación intelectual, la instrucción, la escuela, la universidad…
Es mucho más que eso.
Hasta porque el verdadero sentido de la palabra EDUCACIÓN es pues elevar, estimular la búsqueda de la perfección, despertar la conciencia, facilitar el progreso integral del ser humano.
¿Pero qué quiere decir integral?
INTEGRAL, de acuerdo con la RAE, significa: “Que comprende todos los elementos o aspectos de algo.” O sea, el progreso integral del ser es el desarrollo de TODAS sus capacidades.
Kardec nos recuerda que “Es por la Educación, más que por la instrucción que se transformará la Humanidad.”
El objetivo de la Educación Espirita es, pues, ofrecer la oportunidad de que el individuo pueda percibirse como: ser integral, crítico, participativo, heredero de sí mismo, ciudadano del Universo, agente de transformación de su medio, rumbo a toda perfección de que es susceptible.
Y todos estamos en ese camino de conocimiento personal, de aprendizaje, de crecimiento, de desarrollo. Este es un proceso que no está circunscrito a una franja de edad, no es algo relativo solo a la infancia o a la juventud… Nuestro proceso de educación individual, íntimo, personal, sigue en todas las etapas de nuestra vida.
Y es esta la EDUCACIÓN que creemos. Una educación plena, integral, completa y sin fin. Una educación que nos prepara para la vida actual, para la sociedad actual, pero que también nos descortina el futuro. Que hace que podamos entender nuestro papel en la familia y en la sociedad.
Y esa educación se hace, no solo, pero principalmente en seno de la familia. Debemos prestar mucha atención a la educación, a los valores que estamos enseñando a nuestros jóvenes y a nuestros niños, hablarles de Dios, de la espiritualidad… y aquí no estoy hablando de religión, estoy hablando de enseñarles a los niños, a los jóvenes que hay mucho más que este mundo material que vemos… Explicarles que ellos son seres espirituales, que esta es una parte importante de su educación. Hay que hablarles y enseñarles sobre el amor fraternal, no solo a través de la palabra, pero sí a través del ejemplo… Educar en valores, para que sean personas de bien…
Aristóteles nos recuerda que “Educar a la mente sin educar el corazón no es educación alguna.” Por lo tanto, no nos olvidemos nunca de la importancia de esa educación integral, para nosotros y para nuestro entorno, educarnos a nosotros mismos, conocernos, mirar hacia adentro, comprender que somos espíritus inmortales, que esta es solo una etapa de nuestra verdadera vida, que es la vida espiritual…. Aceptar la responsabilidad que tenemos con nuestra familia y con la sociedad, ser ejemplos, siempre. Ejemplos de paciencia, dignidad, amabilidad, honestidad, fraternidad, benevolencia y amor….
Keila Campos
Coordinadora Proyecto La Luz del Porvenir


